lunes, 14 de octubre de 2024

Bimodalidad optativa: entre el salario, la comodidad y la cerrazón del Estado

La bimodalidad se instaló durante la pandemia en la mayoría de las oficinas. Sin consulta ni participación de lxs trabajadorxs, así cómo llegó ese régimen se retiró en la mayoría de las oficinas. Si bien habilita en algunas situaciones personales la comodidad de trabajar en forma remota, no se trata de un beneficio que sea igual para todas las personas ni los hogares. La fuerte pérdida salarial pone en la ponderación el aspecto monetario de “quedarse en casa”, por el ahorro en comida, transporte, ropa, cuidados de familiares (lo cuál muchas veces es a costa de la sobrecarga personal de mujeres y disidencias).

En un contexto de fuertes ataques a lxs trabajadores, contar con una presencia fragmentada en el Ministerio puede hacer más difícil nuestra respuesta contundente y solidaria.

Hasta ahora los funcionarios de las últimas dos gestiones no han tomado el tema, no hay un proyecto de parte del Estado sobre qué hacer con el trabajo estatal, salvo atacarlo en todos sus aspectos. Es por eso que en muchas áreas se ha “castigado” a compañerxs quitando días de remoto. El hecho de que aparentemente no haya un impacto económico para el estado no cambió el asunto, evidentemente los funcionarios ponen en consideración otros aspectos para reducirlo cada vez más.

Es necesario un debate profundo sobre las condiciones para un trabajo remoto que no implique un retroceso en nuestras condiciones de vida y de trabajo, no cejar en nuestra búsqueda de mejoras salariales directas (que son irremplazables por otro tipo de beneficios) y sostener la lucha por el trabajo bimodal remoto-presencial optativo.

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